"Pásale!.."
1:40 pm Desde que abren la puerta y lo vi sentado, (de mezclilla y camisa amarilla) sentí que los nervios se tornaban en alegría, en una sonrisa enorme que corresponde a la que él me dedica.
-“¡Pásale!”-
Tras de mi entraron otros medios (El Sol, Intolerancia y... ¡perdón! no recuerdo a los demás) ya que por ser casi la hora de la comida, las entrevistas exclusivas se cancelaron. En seguida, tomó asiento en el sillón a su derecha y por fin, lo tengo ahí.
“Es igualito”- me susurra Diego, mientras ve la fotografía de la cubierta trasera del Armablanca”. Yo sigo impresionada. Tantas veces le he leído y releído. Nunca me imaginé que no sólo lo vería, sino que además tendrá la oportunidad de entrevistarlo.Y ahí estaba él, tan sonriente, con una vibra increíble, magnética.
Margarita, su esposa (guapísima) a su lado también nos saludó con una sonrisa. Y las preguntas comienzaron.
Nota: Las señaladas con la letra “Y”, son las que realicé yo.
La Entrevista

Si hoy tuvieras veinte años, ¿sobre qué escribirías?
José Agustín: Supongo que escribiría de las mismas ondas. A los veinte años no se tiene acumulada demasiada experiencia y entonces le das salida total a tu imaginación y a tu creatividad, y no extraña que hables de temas juveniles, porque es lo que te rodea.
Si tuviera veinte años, seguramente no estaría haciendo novelas como la que estoy haciendo en este momento.“Vida con mi viuda” es novela ya de vetarros.
¿Cómo refleja actualmente la población su inconformidad a través de la música?
JA: Con manifestaciones muy oscuras, muy dark. No extraña el fenómeno de los emos y de todo el culto dark que existe a partir de los años ochentas y los noventas, con el culto a la muerte y a los asesinos seriales. Es común ver experimentos muy radicales, muy viscerales y pesimistas, porque la situación no esta como para ponerse a bailar. Ya desde los setentas decían los Sex Pistols, “No hay futuro”, ya no había futuro para los jóvenes, no había perspectivas de educación, desarrollo, oportunidades de trabajo, de nada. Vivimos algo que no puede ser considerado crisis, es una señora decadencia, estancamiento y degradación de las formas de vida.
¿La música puede ser perjudicada por esta crisis?
JA: Puede ser. Si los gobiernos se ponen como el de México, con tendencias cada vez más dictatoriales -que ha creado un estado policiaco- y sigue buscando legislar mermando las libertades a la gente. Puede haber severas limitaciones de expresión, la censura es ideal para que se mueva en la música, lo han hecho desde hace siglos. Pero la música refleja una liberación, es un exorcismo, es estar parando tus demonios para que se reconozcan mejor y se puedan superar. Además, todo aquello que permite la expresión de los sectores de la sociedad, es muy positivo.
Y: Eres referencia obligada de la generación que cambió a la sociedad mexicana actual, tenías veinticuatro años en el movimiento estudiantil del 68. ¿Por qué parece que los jóvenes de ahora ya no siguen los mismos ideales de cambiar al mundo como en tú generación?
JA: Precisamente porque el intento de cambiarlo fue tan fuerte en los años sesentas que el sistema aprendió notablemente, creó al instante una serie de medidas de autoprotección, desarrolló una revolución contracultural dirigida específicamente a los jóvenes.
Los jóvenes en ese sentido ahora, tienen condiciones mas difíciles como las que tuvimos nosotros. A nosotros no nos pelaban, era una incomprensión absoluta, pero odiamos hacer lo que se nos daba la gana y ahora están más constreñidos y limitados en lo que hacen, se me hace normal que los jóvenes estén en un estado de cierto desaliento
Hablas de represión, pero, ¿crees que impera más la censura o la autocensura?
JA: Van muy ligadas. Primero en la censura, le indicas a la gente que es lo que deben y luego dejas que hagan lo que quieran, pero ya están domesticadas, de esa forma al sistema le resulta muy cómodo, ya no se ve directamente opresivo.
En ese sentido, ¿la matanza de Tlatelolco fue tan efectiva que hoy se sigue viviendo ese temor y esa paranoia colectiva?
JA: Si. Una cosa que me sorprendió el año pasado fue la intensidad de las conmemoraciones del 68. Dije: “¡Coño! ¡Pero esto fue ocurrió hace más de cuarenta años!” En cualquier historia esto ya estaría sepultado, pero en México no, porque las condiciones que dieron origen al movimiento estudiantil están presentes y vigentes. El 68 tuvo una y la seguirá cumpliendo mientras no se satisfagan las aspiraciones básicas que eran difusión y defensa de los derechos humanos, una verdadera democracia –que no hemos visto, menos en un año electoral como este- y una más sana distribución de la riqueza.

¿Qué bandas recomendarías?
JA: Hay unos discípulos franceses de Joy Division, que son mejores que ellos: Noir Désire de Bertrand Cantat. El disco que te recomiendo es “Des visages des figures”
Y: En este festival vamos a ver documentales sobre el arte y el trabajo de hacer música, sin embargo no encontré un documental sobre bandas mexicanas, lo cual a pesar de entristecerme, no me extraña. ¿Qué le pasó a la música en México? ¿El rock murió, y si murió qué lo mató y que lo va a revivir.?
JA: Es un fenómeno muy extraño, porque mi generación metida en el cine debería estar haciendo un gran cine rocanrolero. Juan Humberto Hermosillo empezó con la Revolución de Emiliano Zapata, en “La verdadera vacación de Magdalena”, luego vino Gerardo Pardo, hizo “De veras me atrapaste” basada en un cuento de René Áviles Fabila; muy buena música, muy bien filmada, pero la bloqueó el sistema, la pusieron en los cines donde no debía estar y ahora casi no se encuentra, ni en clon.
Están las de Paul Leduc. Está “¿Cómo ves?” un documental que tiene a Rockdrigo, al Tri, a Jaime López y a Ceci Toussaint. Y los videoclips que le hizo a Rockdrigo González para un programa que se llamaba “Águila o Rock” de fines de los ochenta. Alberto Cortés que tiene “El amor a la vuelta de la esquina” y “Ciudad de ciegos”, pero no han tenido difusión.
Una generación que debería ser muy rocanrolera es la de los Cuarón, ¡son rockers a morir! o González Iñárritu. Pero en el cine se van a otras ondas. Muy buena banda sonora, pero no han abordado el rock.
Y: Leí hace poco leí que alguien dijo que al cine de los setentas y los ochentas lo hundió la estulticia y la rapiña, ¿qué podría hundir al cine mexicano actual?
JA: Igual. Las autoridades cinematográficas oficiales son nombradas con criterios políticos. Meten burócratas, no les interesa, no les apasiona, pero si limitan a los que sí saben.
Si hicieras una revisión del libro “La contracultura en México”, ¿qué movimientos agregarías?
JA: Hay que tratar la onda de los rastas, del graffiti, de las perforaciones, de los tatuajes, los emos y la corriente dark.
Tampoco están muy explorados los fenómenos locales.
¿Podemos esperar pronto una reedición de “La Contracultura Mexicana”?
JA: Yo ya me siento muy vetarro, estaría hablando de oídas. Me gustaría que alguien me hiciera la investigación y después trabajarla con mi estilo. Me parece inminente. Yo creo que el año que entra ese libro se expande.
Y: Cinco rolas que formen parte del soundtrack de la vida de José Agustín...
JA: Shine on Brightly de Procul Harum
Bye and Bye de Bob Dylan
Echoes de Pink Floyd
Lose that Skin, de The Clash, del disco Sandinista
Shattered de Rolling Stones
Estás saliéndo de Prepa!

Yo (Paul), José Agustín y Margarita Bermúedez (su esposa)
La entrevista terminó después de veinte minutos. De inmediato, los que llevábamos nuestro libro, le pedimos una firma. Yo aprovecho para pedirle la patadita de la buena suerte para mi examen en la UNAM, con lo que sorprendo a uno de los reporteros: “¡¿Estás saliendo de la prepa?!”. Me firma “Armablanca” y a mi acompañante “Vida con mi viuda”. Saliendo de esa sala, nos dirigímos a donde nos esperan Ori y Cristian, productor y director de “In-Edit”, charla que reproduciré en la siguiente ocasión.
Al salir, vuelvo a ver a José, esta vez sentado en una banca, pensativo, pero sonriente, siempre sonriente. Lo abordo y le pido una fotografía. Después de pasarle los saludos de Hugo y de una breve conversación, siento que le admiro y le estimo más como persona que como escritor.
La experiencia más fregona de mi vida!
18:00hrs. Teatro de la Ciudad
“¿Y cabremos todos?” inquiere un sexagenario vestido de yogui que se forma detrás de mi en la larga fila, que comienza en la puerta del teatro y que como a eso de las 5:50 de la tarde habría de extenderse hasta la entrada al portal de la dos oriente.
Pues si, entramos todos y en los palcos más altos, todavía sobraron lugares. El Teatro de la Ciudad (que pocas veces se llena), está a cupo completo. Sin temor a equivocarme, aseguro que todos estábamos ahí por José Agustín, ya que el programa de inauguración, presentaría el estreno de “Johny Cash at Folsom Prison” alrededor de las ocho de la noche y la gente estaba ahí, desde las cinco de la tarde.
Muchos jóvenes, muchos rockers, muchos indies, algunos con sus libros (hubo quién pasó a comprar uno a Profética o a la Cristal) e incluso con cidis. José Agustín convocó trajeados y rastas, niñas UDLA (de esas bien jipis) y chavos BUAP (de los que echan cheve en “La tía pancha”)
Me tocó ver sola la inauguración oficial, el discurso (aburrido, como todos los discursos políticos en época electoral) de Blanca Alcalá (“Que buenas piernas tiene la presidenta municipal!”) y del guapo majo Cristian Pascual, director de “In-Edit”.
Nutridos aplausos a la presentación de Fernando Canales (uno de los dos periodistas de la radio poblana, que valen la pena) y por supuesto, de José Agustín, quien viene con la misma camisa de las entrevistas.
Después del tinglado oficial (por cierto, ¿alguien sabe a donde se fueron las piernas, perdón, la alcaldesa?) muchos nos disponíamos a escuchar al buen rocanrolero hablar de “El Soundtrack de tu vida”.
La plática bastante amena, divertida y provocadora (como cuando mencionó al “gober precioso” y el público lo ovacionó.) Muchas veces tocó terrenos políticos, como el mencionado anteriormente, literarios y biográficos.
José dio a conocer también sus películas favoritas, de las cuales mi memoria sólo rescato “El Séptimo sello” y “La notte”.
Cuando Canales terminó sus preguntas, (algunas de las cuales ya nos había respondido José al mediodía) se leyeron algunas preguntas del público, que fueron desde su opinión sobre Snoopy y Mafalda (¿?) hasta sus diferencias con Juan Rulfo.
El Accidente!

Canales y Ramírez se levantan, se dirigen a las escaleras, el público se acerca para una foto o una firma. Yo me doy vuelta en dirección a la puerta del palco, cuando oigo un grito y alguien dice “Se desmayó”!. Un nuevo amigo que conecté en el palco y yo, nos lanzamos a la parte baja y el ajetreo me lleva a asomarme al foso, donde veo a José tirado, boca abajo. La impresión y la confusión fue grande.
Alguien llama a la ambulancia, preguntan si hay un médico entre los asistentes y transcurren cinco minutos sin que Josagus responda. Comienzan a desalojar toda el área y una señora, bastante grosera nos corre casi a insultos. Salimos apaleados y sólo queríamos saber si se incorporaba. Llega una ambulancia a diez minutos del percance, se estaciona frente al teatro y bajan una camilla, para despistar, pues simultáneamente, del lado de la dos oriente, de otra ambulancia bajan paramédicos que le dan los primeros auxilios al escritor.
Fue trasladado a la Beneficencia Española y después nos enteraríamos (ahora ya es noticia) que en efecto fue una caída, hubo un golpe en la oreja izquierda, en las costillas y en la cabeza. Tentativamente le den de alta en la semana, está estable, pero sigue en observación.
Es una pena que así haya terminado un buen día para el escritor y sus seguidores, quienes hemos estado al pendiente de su evolución. ¡Y encima la selección perdió!
En fin, aquí lo importante es que José Agustín vino, trajo rocanrol para nuestras almas y para mí en lo particular, la experiencia más fregona de toda mi vida.
“Seguiremos informando”
Fotografías: Paulinna Mariscal