Después de aquél y hoy legendario concierto en el Live Aid el 2 de julio de 2005, Roger Waters y David Gilmour estrecharon sus manos:
¿Reencuentro?, ¿Conciliación?, ¿Perdón?, ¿Egos?, ¿Qué!?.
No deja de ser un momento nostálgico y doloroso para muchos de nosotros a quienes Pink Floyd es y será una de las máximas bandas del buen Rock.